Las mejores ofertas sobre tablets:

jueves, 25 de agosto de 2011

Steve Jobs deja Apple después de revolucionar la industria tecnológica

En una escueta carta pública publicada ayer, Steve Jobs, consejero delegado de Apple, anunció a la compañía y a la comunidad que dejaba su puesto como máximo responsable de Apple.

Entre las razones indicadas se dice que hacía ya tiempo se sabía que "llegaría un día en el que ya no pudiera cumplir con sus obligaciones" y que ese día ha llegado.


Aunque no lo indica expresamente, todo parece apuntar a que su salud es la principal motivadora de este cambio; baste recordar que desde hace años está aquejado de un cáncer de páncreas y que aunque recibió un transplante de hígado en 2009 y mejoró notablemente han sido varias veces las que ha tenido que retirarse temporalmente durante los últimos tiempos. Actualmente tiene 56 años.

Con Apple en su momento más dulce con productos superventas y la compañía en máximos históricos en bolsa, tampoco es que a Jobs le quedara mucho por hacer: ya ha creado ordenadores revolucionarios, dispositivos musicales y de comunicaciones, una nueva generación de dispositivos (los tablets) y ha disparado la valoración de Apple en bolsa hasta convertirla en la mayor del mundo.

Con todos esos récords batidos y la industria considerándole en lo máximo de la gloria y el esplendor, parece buen momento para retirarse.

El puesto de Steve Jobs será ocupado según el plan sucesorio aprobado por Apple por Tim Cook, hasta ahora director de operaciones.

Cook deberá enfrentarse al duro día a día de la que es actualmente la mayor empresa del mundo mientras intenta superar lo imposible: quedar por encima de la figura de Steve Jobs y no dejarse aplastar por el peso de su sombra.

Fin de una era Con la salida de Steve Jobs termina una era en la historia de la informática y la electrónica de consumo a la que los analistas dedicarán sin duda miles de páginas.

Su paso por Apple ha sido sin duda el más significativo aunque no la única aventura de este emblemático personaje en las últimas décadas: también fundó empresas como NeXT o Pixar (que luego fue adquirida por Disney).

La fundación de Apple en un garaje en 1976 es tal vez el más emblemático ejemplo de cómo empieza una aventura en el mundo de la tecnología.

Tras unos cuantos años luchando contra IBM y Microsoft y con el éxito de ordenadores como el Apple II llegó el Mac en 1984, aunque el desarrollo de ese producto revolucionario produjo un desgaste en guerras internas del que Jobs saldría con las cartas perdedoras.

A pesar de haber sido su alma mater y haber estado detrás de cada detalle, la compañía no podía permitirse luchas internas y actitudes como las de Jobs, que siempre ha sido considerado un niño terrible con quien es difícil trabajar en el día a día.

El caso es que John Sculley, el CEO por aquellos tiempos, despidió a Steve Jobs y le puso, literalmente, de patitas en la calle.

Hoy en día, naturalmente, ya nadie se acuerda de John Sculley. Tras una larga travesía del desierto que para Apple duró casi 15 años, y con diversos consejeros delegados al mando, sucedió lo impensable: Steve Jobs volvió a casa.

Apple compró NeXT en 1996 y Jobs recuperó su puesto como máximo responsable. Siguieron algunos años realmente duros en los que hubo que finiquitar proyectos y concentrarse en lo más importante, y de hecho hacia 1997 incluso la revista Wired proclamaba que Apple estaba siendo crucificada por la industria y que tan solo le restaba rezar y esperar el milagro.

Pocos sospechaban que era preludio de la segunda venida de Jobs.

El milagro llegó y Steve Jobs fue su profeta: bajo su mando los equipos de Apple cambiaron de arquitectura y procesadores, de sistema operativo y se lanzaron dispositivos que revolucionarían la industria de la electrónica, como el iPod.

Además, cuando todo parecía ir viento en popa, Jobs logró que Apple diera un doble salto mortal lanzando el teléfono móvil iPhone y revolucionando la industria y algunos de sus conceptos, vendiendo millones y millones de terminales.



La llegada de dispositivos como el iPad tan solo fue la guinda que culminó la jugada para una empresa tecnológica que ha pasado de 'vender ordenadores' a ser un jugador importante en la industria de la distribución musical y el cine, de la venta de aplicaciones, de la telefonía móvil y, de paso, la dominadora de la nueva era de las tabletas.

El 'factor Jobs' Tan pronto como se ha conocido la noticia de que Steve Jobs abandonaba Apple las acciones de la compañía bajaban en el mercado intradía entre un 5% y un 7%: aún para los tiempos extraños que corren en los mercados debido a la crisis esto es un gran bache.

Hay quien se ha apresurado a hacer una lectura directa y a vincular unas cosas con otras: Si Steve Jobs ya no va a estar en el día a día, ¿vale Apple como compañía mucho menos que antes?

Lo cierto es que aunque el papel de Jobs ha sido fundamental para muchas cosas, sus labores no eran precisamente supervisar las operaciones ni el 'día a día' de la compañía.

Aunque se le considera muy meticuloso y detallista –incluso con un punto de crueldad– la labor de Jobs consistía básicamente en poner retos imposibles a los ingenieros y marcar las líneas a seguir, mientras que otros se encargan de la ejecución y de hacer cuadrar todas las piezas y presupuestos.

Sin Steve Jobs al timón es obvio que Apple cambiará un poco y nunca será la misma empresa. Pero nada parece apuntar a que un Apple sin Jobs comience a crear productos descerebrados o sin estilo, a que pierda poder de negociación o posición de mercado.

En este sentido, los mercados pueden estar tranquilos. Tal vez los competidores de Apple respiren a partir de hoy un poco más aliviados, como cuando el entrenador de fútbol anuncia que la estrella del equipo no podrá jugar los próximos meses por lesión: pero eso no quiere decir que se haya perdido la liga ni que el equipo no vaya a poder seguir jugando y ganando.

De momento, el espectáculo continúa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario